II Carrera Mujeres contra el Cáncer de mama

El pasado 19 de octubre la asociación leonesa ALMOM celebraba la segunda edición de la Carrera de Mujeres contra el Cáncer de mama. No era la única; a lo largo y ancho de nuestra geografía fueron muchas las organizaciones que apostaron por este tipo de evento deportivo para reivindicar la lucha contra esta terrible enfermedad.

Por un día León se vistió de rosa en un desfile en el que partipaban madres con sus hijas pequeñas, abuelas, bebés, todo el mundo (o casi, porque los hombres no estaban invitados a la fiesta, aunque esto es otro cantar). 

Mi participación no estaba prevista; todo mi entorno sabe que no soy muy fan de este tipo de carreras por motivos que ahora no vienen al caso, pero no tuve más remedio que acudir porque lo prometí. Era la primera carrera de mi cuñada Carmen, le había echado ganas y coraje para llegar en mínimas condiciones. Es una mujer fuerte, valiente, aunque a veces creo que se le olvida. Por eso se apuntó a la carrera, y quizás también me arrastró a mí, porque necesitaba vencer a la Carmen que tiene miedo, a la que duda, a la que se derrota. 

Corrí con ella codo con codo, la ayudé lo mejor posible, sufrió y peleó y, como todo lo que uno se propone, consiguió llegar a meta sin dejar de correr. 5 km del tirón, los primeros de su vida. No se lo dije ese día, porque como dice Lola Andrés, una tiene su orgullo de leona y la melena debe quedar en su sitio, pero detrás de mis gafas de sol me emocioné. Me emocioné por ella, por ese triunfo tan sencillo pero tan grande. 

La vida es una lucha, a veces no sé contra qué, pero lo es. Y no siempre sabe uno cómo tiene que empuñar la espada, hasta que se ve con ella en la mano dando mandobles a diestra y siniestra. 


3 comentarios:

Carmen Sancho dijo...

Jo, gracias Sonia, me has emocionado mucho con la entrada y todo lo que has escrito. Gracias gracias de verdad.

Saturnino dijo...

Correr ayudando a lograr algún reto, por muy pequeño que este sea, siempre tiene recompensa.

SONIA dijo...

Gracias a ti, Carmen, por ser tan decidida y querer hacerlo. Para mí fue un placer acompañarte.
Está bien hacer deporte en compañía, y si puedes echar una mano, mucho mejor.