El viernes pasado se celebraba en León la tradicional Milla Urbana, a la que acudimos mi padre y yo no sin ciertas reservas. En mi opinión, me parece una carrera complicada, entre el fino equilibrio de correr lo más deprisa posible sin morir en el intento, con la idea fija de "mariquita el último". La versión popular en la que corrimos nos deparó alguna pequeña sorpresa. La primera, y la más desagradable, fue contemplar cómo los niños que no estaban federados en ninguna escuela deportiva debían participar en nuestra categoría, que si bien era popular, todos conocemos el grado de competitividad que existe y lo peligroso que puede resultar un pistoletazo de salida con niños de por medio. Absurdo me parece el asunto cuando previamente habían corrido las diferentes categorías infantiles y mal pintan las cosas cuando desde tempranas edades se hacen distinciones entre la élite y los populares, sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de niños. Tan sencillo como eso. La segunda sorpresa radicaba en la separación en carrera popular y de élite, cosa de agradecer, sobre todo para los corredores "mariquita" como yo, que ya tenían asumido que estos fuera de serie nos iban a reventar la carrera con un ritmo infernal desde el principio. Sí, ya lo sé, cada uno debe ir a lo suyo; pero esa teoría no me resulta válida en distancias tan cortas como la presente, cuando todos nos dejamos llevar por las furias que tiran delante. Lo dicho, a las 8 en punto, después de haber calentado a fondo, con una sudada terrible encima, nos dirigimos desde la cámara de llamadas a la línea de salida. En un lateral nos saludan mi madre y mis dos amigos, Elena y Jose, que tuvieron a bien acercarse a darme ánimos. Nos apretujamos en la salida, por suerte los niños se colocan atrás, pistoletazo y a trompicones vamos avanzando. Rápidamente cojo mi ritmo, deprisa (para mí) pero reservando fuerzas para el arreón final. Y mientras un montón de gente sale disparada adelantándome: "¡corred, corred! ¡Que ya nos vemos luego!", me sonrío. No hizo falta mucho más. Aguanté el mismo ritmo en toda la carrera y por supuesto que acabé adelantando a toda esa gente y alguna más. Cuando nos cruzábamos iba mirando a mi padre, para ver qué tal se le daba el asunto, y aunque completó un papel muy digno y acabó en muy buena posición, pude comprobar que los estragos de la distancia hicieron mella en él. Siempre lo dije: no es nada fácil aventurarse en una milla. No sé cuánto tiempo hice porque se me olvidó parar el crono, pero calculo que serían algo menos de ocho minutos. ¿Resultado? Muy satisfecha y para casa. Así da gusto.
lunes, 22 de junio de 2009
Un fin de semana en las carreras. Estrategia y táctica
El viernes pasado se celebraba en León la tradicional Milla Urbana, a la que acudimos mi padre y yo no sin ciertas reservas. En mi opinión, me parece una carrera complicada, entre el fino equilibrio de correr lo más deprisa posible sin morir en el intento, con la idea fija de "mariquita el último". La versión popular en la que corrimos nos deparó alguna pequeña sorpresa. La primera, y la más desagradable, fue contemplar cómo los niños que no estaban federados en ninguna escuela deportiva debían participar en nuestra categoría, que si bien era popular, todos conocemos el grado de competitividad que existe y lo peligroso que puede resultar un pistoletazo de salida con niños de por medio. Absurdo me parece el asunto cuando previamente habían corrido las diferentes categorías infantiles y mal pintan las cosas cuando desde tempranas edades se hacen distinciones entre la élite y los populares, sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de niños. Tan sencillo como eso. La segunda sorpresa radicaba en la separación en carrera popular y de élite, cosa de agradecer, sobre todo para los corredores "mariquita" como yo, que ya tenían asumido que estos fuera de serie nos iban a reventar la carrera con un ritmo infernal desde el principio. Sí, ya lo sé, cada uno debe ir a lo suyo; pero esa teoría no me resulta válida en distancias tan cortas como la presente, cuando todos nos dejamos llevar por las furias que tiran delante. Lo dicho, a las 8 en punto, después de haber calentado a fondo, con una sudada terrible encima, nos dirigimos desde la cámara de llamadas a la línea de salida. En un lateral nos saludan mi madre y mis dos amigos, Elena y Jose, que tuvieron a bien acercarse a darme ánimos. Nos apretujamos en la salida, por suerte los niños se colocan atrás, pistoletazo y a trompicones vamos avanzando. Rápidamente cojo mi ritmo, deprisa (para mí) pero reservando fuerzas para el arreón final. Y mientras un montón de gente sale disparada adelantándome: "¡corred, corred! ¡Que ya nos vemos luego!", me sonrío. No hizo falta mucho más. Aguanté el mismo ritmo en toda la carrera y por supuesto que acabé adelantando a toda esa gente y alguna más. Cuando nos cruzábamos iba mirando a mi padre, para ver qué tal se le daba el asunto, y aunque completó un papel muy digno y acabó en muy buena posición, pude comprobar que los estragos de la distancia hicieron mella en él. Siempre lo dije: no es nada fácil aventurarse en una milla. No sé cuánto tiempo hice porque se me olvidó parar el crono, pero calculo que serían algo menos de ocho minutos. ¿Resultado? Muy satisfecha y para casa. Así da gusto.
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8 comentarios:
Sonia, no le des mas vueltas. No todo en esta vida, por suerte o desgracia, tiene una explicación lógica. Sólo piensa en la siguiente carrera. L.A.
Sonia en cuanto a "estrategia" desbaratada podría hacer una tesis considerable, en mi lo malo es que la táctica no ocupa el vacío dejado por la huidiza estrategia... con arrastrarme estoy satisfecho ;D
Por cierto estas fechas con estos calores hacen más endebles nuestras estrategias, lo mejor que todas las carreras nos hacen cada vez más y más fuertes.
Un saludo.
Creo que te tienes que quedar con los positivo, es más, estoy seguro que es lo que vas a hacer.
En cuanto a la táctica o estrategia: Me voy a permitir la licencia de opinar sobre lo que hiciste en la carrera de 8 kilómetros. En una carrera con subidas y bajadas es muy importante NO TRATAR de recuperar tiempo en las bajadas sino tratar de recuperar y guardar fuerzas para las subidas. De ese modo tu ritmo es más homogéneo y tus fuerzas se desgastan menos. Espero que no te moleste el consejo.
De todos modos creo que ningún corredor, popular o no, puede decir que nunca se ha equivocado con la estrategia en carrera.
Un besazo Medio Vecina
Yo creo que la estrategia te salió perfecta: salir y correr, competir, sufrir, disfrutar, cabrearse, alegrase, ....etc, etc.
Seguro que lo planificaste así: voy a correr esta carrera! Todo lo demás da lo mismo.
Eso de correr dos carreras en dos días es una pasada....
FEicidades!!
Desde luego si has disfrutado ente fin de semana corriendo lo demás no importa, en el fondo y principalmente esto se trata de pasarlo bien y de disfrutar dando lo que cada uno buenamente puede.
Me alegró verte en la linea de salida de la milla, supongo que eso significa que tu rodilla esta bien.
Saludos y nos vemos como de costumbre por los caminos.
Ay!! Q salgo en una foto haciendote yo otra, jsjs, vaya book q te hice! Pienso asistir a todas las carreras q me sea posible, lo sabes :P!!! Animo
L.A.: a veces las cosas salen y otras por desgracia no, pero como no me va la vida en ello pues saco una sonrisa y, ale, hasta la próxima cita!! Me alegro conocerte en persona.
Abe: esto de las estrategias y las tácticas es la leche. Para bien o para mal nunca cumplo ninguna de las dos, pero vaya, que como puedes comprobar tampoco me importa mucho, jeje.
CarLitros: por supuesto que no me molesta el consejo. Todo lo que sirva para aprender viene de perlas, y este en concreto me parece bastante bueno. Yo tenía la certeza de que en las bajadas había que dejarse llevar un poco; mi error consistió precisamente en bajar como las balas: ahí fue donde me equivoqué, has dado en el clavo! Verás cómo a la próxima no me pasa!!
Rafa: me encanta tu comentario por la frescura que despierta. Nunca habría definido una estrategia de carrera así: es fantástica!!
Crazysoul: da igual que lo pase mal en una carrera o no, el caso es que siempre acabo sonriendo satisfecha. Y de lo malo ganamos puntos para no cometer los mismos errores. La rodilla por suerte va viento en popa. Me alegró mucho volver a verte en la milla.
Elena: que sepas que puse la foto con intención. Muchas gracias por ir a verme: sé de sobra que mi binomio no se pierde una.
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Un beso!!!
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