Dos sisters y el primer nudo en el cíngulo

Sábado 27 de marzo de 2010. Sábado de Pasión. En el interior de la Basílica de San Isidoro reina el nerviosismo. La Sacramental y Penitencial Cofadía de Nuestro Padre Jesús Sacramental y María Santísima Piedad, Amparo de los Leoneses está lista para sacar sus pasos a la calle, y entre todos ellos dos amigas, Sandra y Sonia, cumplen el sueño de pasarse al otro lado y vivir la Semana Santa desde dentro... Por fin llamarse sister la una a la otra adquiere todo su significado.


A las 17:15 h comienzan el ritual. La corbata negra está lista para ponerse. La túnica azul cae hasta nuestros pies y el cíngulo ciñe nuestra cintura. La medalla cuelga sobre nuestro cuello y los guantes negros y el capillo esperan hasta el último momento. Y todo son carreras. Hay que ir al baño antes de que la cola sea imposible. Toca colocarse, formar filas y rápidamente me indican posición y destino. Y esbozo una sonrisa porque confieso que era lo que esperaba oír. Llevo un farol, por el lado izquierdo de la formación, y voy delante de la Esperanza, el último paso de la procesión, el que llevan sobre sus hombros mi madre Ángeles y mi sister Sandra.

Los hermanos acuden a la Basílica a rezar, pero las filas aguantamos fuera como un pelotón dispuesto a iniciar su marcha. Después veo a mi madre y mi sister, nos deseamos suerte y de repente 400 personas se apresuran para estar listas para la acción: la fila formada y los hermanos en sus respectivos pasos. Suenan los tambores fuera; la primera banda, la de la Victoria, ya ha llegado. Y entonces abren las puertas y los ojos se me bañan en lágrimas. Al fondo nos recibe una multitud de gente entre la que distingo a mi padre y a Aitor. El padre de mi sister se ha colado dentro y dispara su cámara a diestro y siniestro, visiblemente emocionado. Y nuestro primer paso, el Jesús de la Esperanza, está preparado para salir por el Arco. Un repentino golpe del trono contra la puerta nos pone el corazón en un vilo, pero subsanado el error de cálculo el paso sale y se recrea durante media hora delante de los asistentes. Le toca el turno a la Piedad, el paso titular de la Cofradía, quien sale sin problemas bajo la batuta de la banda del Dulce Nombre...


Y llegó el momento. El capillo ya está puesto y la fila sigue su curso. Y encaro el Arco con el farol totalmente nerviosa y emocionada. Mi padre y Aitor no pierden detalle, a esas alturas me doy cuenta de que soy blanco fácil para el álbum fotográfico. La madre de Sandra, bien colocada, me reconoce al instante, y paso a paso avanzamos hasta dejar sitio a la Esperanza. Es una Virgen bajo palio y no entra por el Arco, así que es necesario colocarle ruedas para hacerla salir. En ese momento los hermanos del paso son llamados, se colocan en sus puestos y al grito de "¡A brazo!" la levantan y la sostienen en vilo para quitar las ruedas y colocar los tentemozos que habrán de sujetarla cuando los hermanos descansen. "¡Al hombro!". Y desde el fondo de la calle la Esperanza es alzada y mecida al ritmo del himno de España tocado por la banda de Santa Marta... Y un par de lagrimillas caen, conscientes de ser gemelas de otro par que en ese momento resbalan por otras mejillas, las de mi sister, quien por fin cumple su sueño.


Lo que viví durante las más de cinco horas que duró la procesión es difícil de explicar con palabras... León, mi ciudad, en la calle, disfrutando con mi procesión, abriéndose a mi paso... La música de las bandas que nos acompañaban... Y siempre detrás ellas, mi madre y mi sister con la Esperanza, cuyo paso vi atravesar todas y cada una de las calles importantes, el escenario que tantas veces vi representado desde mi infancia. Mucha gente conocida viéndonos llegar y, pacientes, mi padre y Aitor fotografiando y acompañándonos durante todo el recorrido. Y por supuesto el resto del Equipo Muchachita, Elena y Mariu, también emocionadas al vernos acercarnos a la Plaza Mayor cumpliendo un sueño del que ellas han sido testigo, una vez más.

Mi capillo y mi farol esperando la llegada de la Esperanza en San Isidoro



Capillo al viento en San Isidoro


A mi paso por la catedral

La recogida fue cansada y tan emotiva o más que la salida, pero con la satisfacción del deber cumplido y un sueño hecho realidad, porque esta vez sí, esta vez tenemos nuestro primer nudo en el cíngulo.

Mi madre Ángeles

Mi sister Sandra en el centro de la imagen

El turista Saturnino y servidora

15 comentarios:

biciatleta25 dijo...

Hola Sonia, reconozco que no soy seguidor de la Semana Santa, pero todo mi respto y admiración por la gente que la sentís. Me alegro muchísimo que tu sueño se haya cumplido.

Un beso.

Jan dijo...

Aunque no soy religioso y me cuesta entender el mundo de las procesiones, me alegro mucho de que para tí sea un momento importante y emotivo, y que hayas sido muy feliz. Y que lo repitas tantas veces como puedas.

Besos

Alex dijo...

A mi me pasa parecido, mi interés es más estético que espiritual, especilamente con las procesiones castellanas. Lo has contado como siempre muy bomito porque se nota que lo sientes muy dentro y eso siempre es admirable.

Un fondista de Doney dijo...

Sonia, ha sido una entrada muy bonita y muy bien descrita. Haces que nos podamos imaginar la procesión según la vas contando. Me alegro que cumplieras tu sueño. Felicidades.

Un beso.

Siridia dijo...

Sí Sonia, muy bien escrito, consigues transmitirnos bien la emoción, aunque yo también me uno a Jan, Alex y Biciatleta25 en cuanto al sentimiento religioso como bien sabes, jeje. Es la primera vez que conozco a un papón, menos mal, porque pensaba que era gente aburrida...lalala.
besin

Carlos dijo...

Muy emocionante crónica Sonia.

Incluso para los que carecemos de convicciones religiosas, (dicho con todo el respeto), la Semana Santa hace que a veces se nos encoja el corazón, y más en una ciudad como León, marco idóneo para que procesiones y celebraciones lleguen a acariciar el alma de la gente. Imagino entonces lo que se tiene que sentir cuando a esa solemnidad se le une un fuerte sentimiento religioso.

Un abrazo. ;-)

Davide dijo...

Me alegro que lo sientieras tanto y fuera un experiencia positiva. Yo salgo el jueves y el sábado y sé perfectamente de lo que hablas. Ahora solo falata que señor tiempo nos ayude...

Un abrazo

Mij-Mij dijo...

Entro desde el blog de tu padre, estupenda y emotiva crónica y preciosas fotos. La de la catedral es impresionante. Saludos

Quique dijo...

Hola Sonia, preciosas fotos y palabras sobre tu debut en la semana santa de esta forma...nos creeremos que debajo de ese capirote (creo que se dice así, ¿no?) eres tu la que disfruta tanto....

Un saludo y ya nos cuentas más.
Quique

A de la Mata. dijo...

Muy expresiva Sonia. Una experiencia emotiva. Te dara fuerza. Estas muy chula con el "traje" y el farol. Un abrazo. A de la Mata.

SONIA dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios, me alegro de que os haya gustado la crónica de esta experiencia. No sé cuáles serán los motivos de los demás al salir en procesión, desde luego el sentimiento religioso no entra dentro de los míos, porque yo no lo tengo, pero sí la satisfacción personal por participar de una tradición que he visto y sentido toda mi vida. Como apunta Alex, para mí se trata más de un placer estético y artístico que espiritual, mucho más si lo puedo compartir con personas que me importan, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

Un abrazo a todos y gracias!

Miguel dijo...

Bonita crónica. Y es que nuestras ciudades castellanas, construidas de piedra y silencio, adquieren estos días un significado muy especial.

Más allá del sentido espiritual, la tradición y el arte de esta semana es una muy buena oportunidad para vivir un poquito la ciudad.

Felicidades por el blog, al que llego por casualidad desde algún blog amigo.

Encantado de leerte. Un saludo

Miguel

Santa Biología dijo...

Te voy a decir una cosa. Me cuesta muchísimo ir a ver las procesiones de nuestro león acompañado, muchísimo. Me es imposible reprimir la lagrimas mientras escucho el llanto de la corneta o la solemnidad del tambor. Que recuerdos, cuando con corneta en ristre hacía frente cuan mejor espartano a la recién estrenada primavera.

Cultura, historia, tradición y arte....Un museo en la calle.

Pta: unas fotos muy bonitas

Sandra dijo...

Los ojos se me bañaron en lágrimas varias veces, una de ellas cuando alzamos la Esperanza y la mecimos al ritmo del himno de España, como bien dices.
Por supuesto q la recogida fue cansada, pero era el último esfuerzo y habia q disfrutarlo. Ahora nos toca esperar q llegue el próximo año, y el siguiente nudo.... (de muchos)
Un besazo sister, has plasmado a la perfección cada momento. ENHORABUENA!

Cachaira dijo...

Jo que reportaje de fotos más buenas,¿las hiciste tú? El sentimiento no te llega,menos mal porque si te llega igual hacen de algunas de tus fotos un cartel de semana santa y todo.
Fotos chulisimas si señor.