Cuentos

Por motivos laborales, que no otros, me he dedicado los últimos días a leer cuentos infantiles tradicionales, en concreto, Hänsel y Gretel, La Cenicienta, Caperucita Roja, El enebro, El enano saltarín y El flautista de Hamelin, todos ellos de los hermanos Grimm, y a pesar de las miradas insidiosas de mi madre del tipo "Mira a lo que se dedica ésta". Pues sí, cosas de la vida y de los designios que impone el autor de quien realizo mi tesis.


El caso es que, si bien la mayoría son perfectamente reconocibles para todos, y sus versiones, un tanto edulcoradas, nos han llegado por medio de Disney o similar, una lectura atenta de ellos me permite confirmar que la inocencia o los valores positivos (o transversales, como ahora les gusta llamarlos) que se supone que encarnan brillan por su ausencia, para regocijo personal, para qué negarlo.

Hablo de ejemplos concretos como El flaustista de Hamelin, donde todos los niños del pueblo, al igual que las ratas anteriormente (curiosa la identificación), desaparecen siguiendo la música del flautista, un cuento que, como niño, más bien da miedito, sobre todo contado con su correcta dramatización. Eso por no hablar de El enebro, cuya historia hace realidad los deseos de la Reina de Corazones en el País de las Maravillas de Alicia, y el niño protagonista acaba vilmente decapitado a manos de su madrastra. Peor aún, la inmoralidad y el horror van más allá todavía, porque no contenta con ello, une la cabeza al cuerpo con un pañuelo, lo sienta en una silla y deja que sea su hija pequeña quien al tocar a su hermanito viera cómo al pobre se le cae la cabeza (¿os lo estáis imaginando?), a ver si así la criatura necesita terapia de por vida...


Y por último Cenicienta... La versión de los hermanos Grimm que yo leí difiere en algunos aspectos de la tierna historia de Disney. Francamente, me quedé atónita y con muchas ganas de leérsela a un niño, porque se acerca mucho al estilo Tarantino de películas como Kill Bill. Al intentar probarse el zapato, una de las hermanastras de Cenicienta se corta el dedo gordo porque no le cabe en el zapato ("La muchacha se cortó el dedo, metió a la fuerza el pie en el zapato, apretó los dientes dominando el dolor y salió a ver al hijo del rey"), mientras que la otra se cercena un trozo de talón para el mismo fin ("Miró el pie y vio cómo salía sangre del zapato y había manchado de rojo las medias blancas"). Espectacular carnicería para conseguir al Príncipe azul...


Y digo yo, si desde esos frentes  pro derechos del niño, que batallan día sí y día también para que estas lindas criaturas vivan en el mundo encorsetados y de espaldas a la realidad (que todo hay que decirlo), si les da por leer, he dicho bien, leer, estos cuentos, ¿también se los prohibirían? ¿Por qué entonces esa versión ñoña y cursi (y cantada) de La Cenicienta? ¿Acaso no comprenden de una vez que los niños siempre van por delante?

12 comentarios:

Xavi Garcia dijo...

Vaya tela...por cierto, algún libro No ficción y/o ficción para leer durante el verano? Alguna sugerencia?

Un abrazo desde Hong Kong!

¨XTB¨Xavi.

Jan dijo...

si es que las versiones disney de los cuentos han hecho estragos...

los cuentos de grimm en versión original tienen trozos tremendos...

Rafa González dijo...

Yo les leí a mis hijas algunos cuentos en "versión original" y fué alucinante: la peque llorando con Platero, la mayor asustadísima con La isla del Tesoro.... así que les puse el dvd de la Bella ("...eres tú, la dulce ilusión que yoo soñeeeee...") y tan felices...

joni dijo...

Aunque son autenticas salvajadas los cuentos en versión original, al lado de cualquier telediario, son lo que son cuentos.
Un saludo.

Davide dijo...

Son los mejores libros sin ninguna duda!!!

Ahora estoy con Perdona si te llamo amor. es empalagoso pero la historia está chula. os recomiendo el primer libro o la peli si prefereis que acaba de salir

Un saludo!

Risco dijo...

Las versiones originales no son aptas para niños.
Me interesan las raices históricas.
Por ejemplo, hay una teoría que dice que el cuento del Flautista nace en Alemania tras un periodo de mortandad infantil por la peste (las ratas y los niños). Y hay otra teoría que lo atribuye a la cruzada de los niños que dejó despoblada de crios Alemania.

Bss

Alex dijo...

Yo a mis hijas de momento les dejo con las versiones disney, ya tendrán tiempo...

Jaime N@v dijo...

Me encanta la fantasía y creo que lo he trasmitido...

Carlos dijo...

Jajaja... Buenísima entrada Sonia. Es cierto, a veces yo también he pensado en la brutalidad de cuentos como Hansel y Gretel a quienes sus padres abandonan en el bosque porque no podían alimentarles, (menos mal que no se los comieron). Quizá todo sea el reflejo de la época en que se escribieron, claro que en ese caso te planteas un futuro en que nuestros descendientes nos juzguen por lo almibarado y politicamentecorrecto de nuestras historias... Ufff...

Un beso. ;-)

CarLitros dijo...

Ahí ahí, sacando la vena...

Un beso MV

Tecolinha dijo...

Hay que tener mucho cuidado con los cuentos. Su simbología tiene mucha fuerza, más de la que creemos.
Una de las cosas que deberíamos hacer los padres es elegir muy bien los cuentos que les contamos o leemos a nuestros hijos. Cada edad requiere unos cuentos diferentes, no todos los cuentos, por el hecho de ser cuentos, se pueden o deben contar a cualquier edad.
Por otro lado, las intenciones de los autores y el contexto histórico-literario ha de tenerse en cuenta.
Y, finalmente, solemos leer traducciones de versiones, y pocas veces auténticas versiones originales, que habría que leerlas, al menos, en la lengua en la que fueron escritas. Pero, claro, esto aún complica más el asunto :-)

Saludos.

Irma dijo...

Visto así que cruel infancia hemos tenido los de nuestra generación, todos los sábados por la tarde llorando con Marco, los ositos esos Yaki y Nuca sin mama osa que se la habian cargado unos "humanos" y así todo y de la Clara esa amiguita de Heidi y ese largo etc... que nos tocó sufrir entre lamentos y lloros.

Pero más vale que llegó la evolución de los pokemon por los años 90 para suavizarlo todo. ufff que horrorrrrrr TAN HORROROSO, (conste que fui al cine a verla con mi sobrino y fui de las únicas que no me dormí) pero salí igual que había entrado :(

Como me ha gustado este post.

Saludos, Irma.-