Segundo nudo en el cíngulo...

No me olvido de que este año, por motivos obvios, falto a mi cita particular con la Semana Santa leonesa, una experiencia que viví por primera vez el año pasado, compartiéndola con mi amiga Sandra, mi "sister". Este año no estaré delante de la Esperanza, ni veré cómo una y otra vez la llevarán al cielo, tanto ella como mi madre, veterana ya en estas lides.

Mi sister y yo, con un monumento a la Semana Santa en Astorga.

Sé que esta semana también es especial para ellas, que también mirarán al cielo deseando que no llueva, quizás que tampoco haga demasiado calor. Sé que cada mañana en esta especial cuenta atrás, se levantan todos los días con mariposillas en el estómago, que ya han sacado sus túnicas azules, que ya están lavadas y planchadas, esperando ser vestidas. Sé que desean que llegue el sábado, que estarán en la basílica de San Isidoro mirando de reojo la Virgen de su paso, esperando a que llegue el momento de sacarla por el arco, de escuchar el himno de España y de alzarla al hombro. Y sé que durante horas recorrerán las calles más emblemáticas de nuestra ciudad portando un peso de más de 10 kilos,  deseando acabar al final, pero también que ese momento no termine de llegar.

La Esperanza a su paso por la catedral de León.

Pero también sé que si todo va bien la procesión acabará sobre la 1 de la madrugada. Y que tendrán que levantarse cerca de las 6, coger un tren a las 7 y llegar a Madrid a las 11:30 para verme "procesionar" a mí. También sé que María Eugenia este año tiene el corazón dividido. Y como no es grande, sino enorme, tomó la decisión de estar el sábado con Sandra, de hacer el mismo viaje que ella y mi madre, y de llegar con ellas a Madrid para verme a mí el domingo. 

En el centro de la imagen, mi sister Sandra.

A veces no existen suficientes "gracias" para agradecer esfuerzos como estos. Y la verdad, no sé quién ganará la maratón el domingo, y tampoco me importa. Para mí el número 1 del cajón es suyo, también se lo merecen, también se lo han ganado. 

En el centro de la imagen, de cara, mi madre Ángeles.

Mamá, mi querida mami... Sé que el sábado estarás en dos lugares al mismo tiempo, una facultad que solo las madres poseen, y sé que cuando el cansancio haga mella tendrás en quién pensar para hacer el último esfuerzo. Sé que el domingo en el tren estarás un poco nerviosa, ligeramente preocupada, pensando y deseando que todo salga bien, que no nos ocurra nada malo, que puedas llegar sin problemas y ver el final de la carrera. Lo sé, porque soy tu hija y te conozco demasiado bien. Quizás no te acuerdes, ya han pasado 10 meses, pero la casualidad quiso que me regalaras mi llamador de Ángeles (porque ese es tu nombre, y porque para mí no existe otro ángel) cuando volví a entrenar después de la lesión. Por aquel entonces empecé corriendo 20' y en cada entrenamiento me quitaba el llamador para no perderlo y no ir tintineando por ahí como un gato con un cascabel. Pero ¿sabes qué? Un día se me olvidó quitarlo. Y en aquel entrenamiento el tintineo del llamador se convirtió en una de las metáforas de mi vida, era como tenerte a mi lado, como invocar tu fuerza y espíritu de lucha y sacrificio. Desde aquel día no me lo he quitado, me ha acompañado día y noche, que es como decir que has estado conmigo durante tan largo camino. Por eso sé que el domingo, una vez más, velarás por mí más cerca de lo que te imaginas, porque precisamente el llamador de Ángeles que me regalaste sonará en cada zancada hasta llegar a meta. Esa es la medalla que ya llevaré colgada...

10 comentarios:

Dani dijo...

Que emocionante la historia del llamador de Ángeles. Me encantan este tipo de vínculos.

Jaal, Corredor Incierto dijo...

Poderosa metáfora, Sonia. Cosas de estas dan una fuerza descomunal.

Saludos

Raúl dijo...

Y no se te ocurra quitártelo, seguro que te dará un montón de fuerzas. Mi mujer tiene ahora uno por la llegada de nuestro hijo y es una maravilla verlo y oirlo sabiendo el significado que tiene. Mucha suerte el Domingo, te mereces acabarlo.

Alex dijo...

Muy bonito Sonia, tenerlos a nuestro lado para nosotros es muy iportante.
Yo creo que tu "otro peregrinar convalida".
Suerte para Mapoma

Sandra dijo...

Muchas gracias. No me puedo perder un día tan importante para ti, por eso el esfuerzo merecerá le pena.
1beso, sister

Maier dijo...

SONIA disfruta de las personas que quieres, que cuando se marchan dejan un vacío muy grande.. te lo digo por que a mi me faltan mis padres y cada día me acuerdo de ellos,mis padres siempre me inculcaron los valores de la familia y los mantenemos.
Pero estoy seguro que todo sera alegría y felicidad.. ah, aprieta los dientes en los momentos difíciles.

Grimo runner dijo...

Y ahora ya si que está todo preparado para el domingo, mucha suerte Sonia. Disfruta cada zancada tintineante, te lo mereces.

Tecolinha dijo...

No sólo emocionante...
diría que ¡escalofriante entrada!
Enhorabuena.
Yo creo que harás llorar a tu madre, pero de emoción incontenible.
¡Un beso a las dos!

Miguel dijo...

Madre mía, ¡que emocionante! Que historia tan bonita. Cada zancada, cada respiración, cada detalle del camino hacia tu sueño tiene un sentido, y eso hace que al leerte nos contagies tantas emociones e ilusiones.

El domingo, tu gran día, vas a disfrutar muchísimo. Seguro. Desde la distancia estaremos mandando nuestros ánimos. Disfrutalo. Disfrutalo mucho.

Un abrazo!

||EUGE|| dijo...

Podías intentar no hacerme llorar cacho perra!!!!
Nunca correrás sola, nunca nuca!!! y nunca dejaras de oír nuestros gritos, NUNCA NUNCA!
Nos vemos el domingo! ya has dejado el pabellón bien alto, ahora solo DISFRUTA!
Y como dicen en Gladiator : "Fuerza y honor" . La batalla es dura, pero no significa que nosotros no lo seamos más!!!

un besazo